La aerotermia es una tecnología renovable que aprovecha la energía contenida en el aire exterior para producir calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria. Gracias al uso de una bomba de calor, permite climatizar una vivienda con un consumo energético menor que el de muchos sistemas convencionales.
Según las necesidades de cada inmueble, podemos distinguir tres tipos de instalaciones: aerotermia destinada únicamente a producir agua caliente sanitaria; sistemas que proporcionan agua caliente y calefacción; y equipos completos capaces de generar agua caliente, calefacción y refrigeración.
En este artículo nos centramos en la primera modalidad y en las opciones disponibles para producir agua caliente sanitaria.
Aerotermia para agua caliente sanitaria
Es la solución más sencilla. Su función es calentar y acumular el agua que se utiliza en duchas, lavabos o cocina. Dentro de esta categoría existen dos configuraciones principales: los equipos partidos o split y los equipos compactos.
En los sistemas partidos, la instalación se divide en una unidad exterior y un depósito acumulador situado en el interior de la vivienda. La unidad exterior capta la energía del aire y la transfiere al depósito, donde se almacena el agua caliente. Esta alternativa resulta útil cuando el espacio destinado al acumulador no dispone de ventilación suficiente para realizar directamente el intercambio de aire.
Los depósitos pueden ofrecer distintas capacidades, por ejemplo de 300 o 500 litros, por lo que la elección dependerá del número de usuarios, los hábitos de consumo y las características del edificio.
Equipos compactos de aerotermia
En un equipo compacto, la bomba de calor, el compresor y el depósito de agua se integran en una sola unidad. Al no necesitar una unidad exterior ni conexiones frigoríficas entre dos equipos, su montaje suele ser más sencillo: requiere conexión eléctrica y las entradas y salidas de agua.
Sin embargo, la bomba de calor necesita intercambiar energía con el aire. Para ello, estos depósitos incorporan conductos de entrada y salida en su parte superior. El aire puede tomarse de la propia estancia, siempre que reúna las condiciones necesarias, o conducirse mediante tubos rígidos o semiflexibles hasta el exterior.
Esta configuración permite instalar el equipo en lavanderías, bodegas, cuartos técnicos u otras dependencias. Los modelos compactos suelen estar disponibles con capacidades de 200 o 300 litros.
Temperatura, eficiencia y elección del sistema
Tanto los equipos partidos como los compactos pueden producir agua caliente mediante la bomba de calor hasta unos 60 °C. Algunos modelos alcanzan temperaturas cercanas a 70 °C mediante el apoyo de una resistencia eléctrica.
La elección entre un sistema partido y uno compacto no depende únicamente de la capacidad del depósito. También deben valorarse el espacio disponible, la posibilidad de ventilar o conducir el aire, la distancia entre los equipos, el consumo previsto y las condiciones de instalación.
Antes de decidir conviene realizar un estudio técnico de la vivienda. Un dimensionamiento adecuado garantiza suficiente agua caliente, mejora el rendimiento energético y evita instalar un equipo sobredimensionado o insuficiente para las necesidades reales.
